CÍRIO DE NAZARÉ
Círio de Nazaré – un espectáculo de amor del pueblo paraense
Siglos de una historia de amor y devoción a María
La devoción a Nuestra Señora de Nazaré en Pará comenzó en 1700, cuando el mestizo llamado Plácido encontró una imagen de la Virgen en el arroyo Murutucu – en lo que hoy es la calle 14 de marzo, en Belém. Llevó la imagen a su casa pero misteriosamente la imagen volvió al sitio dónde había sido encontrada. El hecho ocurrió varias veces hasta que Plácido construyó una pequeña capilla en el sitio, a donde miles de peregrinos iban en busca de milagros de la Virgen.
Nueve décadas después, surgió la primera procesión del Círio de Nazaré como cumplimento de una promesa. Fue un miércoles 8 de septiembre de 1793. Ese año, asombrado con las romerías a la ermita de Nazaré, el gobernador portugués Francisco Coutinho decidió organizar una fiesta pública para divulgar la devoción a la Virgen a la que fue invitada la gente del interior de la provincia para exponer sus productos agrícolas y participar del fascinante evento religioso.
En la víspera de la fiesta, el gobernador se enfermó. Prometió a la Virgen que si mejoraba, iría por su imagen a la ermita y la llevaría a la Casa de Gobierno para celebrar ahí una misa, luego la traería de vuelta en una romería . Recuperado, el gobernador cumplió la promesa y de esta manera se inició lo que vendría a ser la mayor procesión de fe católica de Brasil y que ocurre en las calles de la capital de Pará. Hasta inicio del año 1900, la gran procesión era en septiembre. Actualmente se realiza el segundo domingo de octubre. El recorrido también cambió, pues empezaba en la capilla de la Casa de Gobierno con dirección a la ermita que estaba en “Igarapé Murutucu”.
En 1882, el obispo Don Macedo Costa decidió cambiar el trayecto y el punto de partida pasó a ser la Catedral. Las calles de Belém aún no tenían asfalto y cuando la bahía de Guajará se llenaba, el agua invadía las calles que se transformaban en grandes atolladeros, principalmente aquellas por donde pasaba la procesión. Por eso, se usaban bueyes para arrastrar la berlina con la imagen de la Virgen los cuales usaban una cuerda que les servía como refuerzo para ayudarse a salir del atolladero.
En el siglo XX, los bueyes fueron retirados de la procesión porque eran un riesgo para los fieles que acompañaban la procesión. Pero la cuerda permaneció y se quedó como uno de los principales símbolos de la gran fiesta de fe que es el Cirio de Nazaré.
TRASLADO
El traslado es el más tradicional de todos los eventos que anteceden al Círio. Comenzó en la noche anterior al primer Círio de Nazaré, en 1793.
La procesión se origino por un documento enviado por el gobernador de la época, Don Francisco de Souza Coutinho, que determinaba que el imagen de la Virgen fuera conducida de la iglesia dónde estaba hasta la capilla de la Casa del Gobierno, de dónde saldría el Círio en la mañana siguiente. Desde entonces la tradición se ha cumplido.
Generalmente, la procesión es muy larga. En el 2000, por ejemplo, duró de las 17 horas del sábado hasta la madrugada del domingo.
En el trayecto, la gente se aglomera en las calles por donde atraviesa la romería para intentar ver el paso de la berlina que conduce la imagen de la Virgen de Nazaré .
El domingo muy temprano, la imagen es llevada en la gran procesión del Cirio de Nazaré que recorre seis kilómetros por las calles de la ciudad de Belém, hasta llegar a la Basílica de Nazaré, dónde miles de fieles la esperan haciendo oración. A lo largo de la procesión, devotos le rinden numerosas muestras de cariño a la Virgen que van desde oraciones, lluvia de papel picado o pétalos de flores, adornos en las ventanas de las viviendas y edificios, hasta coros de cantantes de varias instituciones que se organizan para celebrar la gran fiesta. Es un día dedicado a la emoción, a la fe y a agradecer a la virgen.
El Cirio de Nazaré es considerado una de las más grandes romerías católicas del mundo y la mayor de Brasil ya que reúnen cerca de 1 millón 500 mil personas de distintas partes del mundo. Hubo un año en el que se registraron cerca de 2 millones de personas en las calles de Belém.

ROMERÍAS
Viernes: el comienzo de la peregrinación
La peregrinación de la imagen de Nuestra Señora de Nazaré, en la semana del Cirio, comienza el viernes que antecede a la gran procesión del segundo domingo de octubre.
El primer homenaje que la patrona de los paraenses recibe ocurre durante el recorrido de la imagen que va de la Basílica de Nazaré, en el centro de la capital de Pará, hasta la iglesia matriz del municipio de Ananindeua, en la Región Metropolitana de Belém.
El trayecto inicia cerca de las 14 horas y termina a las 19 horas. Durante el recorrido, la imagen es llevada en un coche abierto, desde ahí recibe saludos con lluvia de papel picado o pétalos de rosas y muchos aplausos, además de fuegos artificiales, cánticos, y oraciones. En algunos momentos, sólo hay un gran silencio que marca el encuentro personal del devoto con la Virgen.
En un punto del trayecto – en la salida de Belém - el obispo da la bendición a los fieles. La romería sigue su trayecto con la imagen, que es también acompañada por pedestres y ciclistas. En la noche de ese mismo día, la imagen de la Santa llega a Ananindeua, donde es recibida por una multitud de fieles que se mantienen en estado de vigilia durante la noche.
Sábado: segundo día de romería
Después de pasar la noche en la Iglesia Matriz de Ananindeua, la imagen es llevada en las primeras horas de sábado a una romería más llamada “Romería Rodoviária”, que surgió como homenaje de los conductores a la Santa. Cerca de las cinco horas de la mañana, el arzobispo metropolitano de Belém celebra una misa que da inicio a la segunda fase de la romería.
Después de la misa, la imagen es colocada arriba de un camión en el que va protegida por la Guardia de la Santa. El camión es seguido por varios motociclistas, además de los coches de la Dirección General del Cirio, Policía de autopista, Cruz Roja y cientos de vehículos. La procesión va hasta el muelle en la orilla de la Bahía de Guajará, ubicada en la “Vila de Icoaraci”, uno de los principales distritos de Belém. Este es el punto de salida de otra tradicional romería, llamada “Romería Fluvial”.
Romería fluvial
La patrona del pueblo de Pará es también conocida por ser la patrona de los navegantes. Por eso, la romería fluvial es uno de los espectáculos más bellos, emocionantes y esperados de la gran devoción a la Virgen de Nazaré. El evento se realizó por primera vez el 8 de octubre de 1986, organizado por la empresa de turismo del Estado, la Paratur.
La imagen es conducida en un barco adornado con flores, globos y cintas de varios colores. La embarcación sigue por la Bahía de Guajará alrededor de Belém, acompañada por cientos de barcos adornados. Las embarcaciones, además del homenaje a la virgen, participan de un concurso promovido por la Paratur, que elige a la que tiene más bella decoración.
El trayecto Icoaraci-Belém dura cinco horas y media. Al llegar al muelle del puerto de la capital, la Virgen es recibida con fuegos artificiales en un magnifico espectáculo que reúne a una multitud de gente que va a pie, así como motociclistas y ciclistas. De ahí, la imagen es conducida hasta el Colegio Gentil Bittencourt de dónde sale en la noche en otra procesión, llamada la Traslación.
Son muchas las manifestaciones de devoción a la Virgen de Nazaré que se manifiestan con fuerza en el mes de octubre. Entre ellas, el Cirio de los Niños o Cirio de las Crianzas, que ocurre el primer domingo después de la gran procesión. La romería de los chicos empieza después de una misa campal en la Plaza del Santuario. A lo largo de la romería, los niños rezan, cantan y llevan pañuelos blancos rindiendo veneración a Nuestra Señora de Nazaré.
El Cirio de los Niños empezó en 1990 y desde entonces los pequeños tiene una participación más activa durante este evento, más allá del solo hecho de que sus padres los vistan de ángeles para cumplir alguna promesa. Otra curiosidad del Cirio infantil es que los cánticos religiosos son en versión infantil.
A lo largo de la romería, hay fuegos artificiales y un coche que comanda los cánticos. El trayecto es corto y recorre sólo 1,8 kilómetros. Dura una hora y media. Al final, aunque los niños estén cansados, toman fuerza y hacen una gran fila para acercarse a besar la imagen de la virgen.
Una despedida llena de emociones
El llamado “Recirio” es el último momento del tradicional evento del Cirio de Nazaré. Es cuando los paraenses se despiden de su patrona hasta el Cirio de año siguiente. Ocurre el lunes, quince días después de la procesión de Nazaré. Ese día, la ciudad para de toda su actividad cotidiana. No se abren las tiendas ni se trabaja en organismos públicos, con excepción de los más importantes. El fuerte sentimiento de los fieles que despiden a la Virgen puede percibirse. En las primeras horas de la mañana, se realiza la procesión después de una misa campal en el Centro Arquitectónico de Nazaré. Luego, la imagen es llevada por las calles, alrededor de la Plaza Santuario frente a la Basílica de Nazaré y sigue con dirección a la Capilla del Colegio Gentil Bittencourt, donde permanece hasta el próximo Cirio. Es un trayecto corto que dura sólo treinta minutos, tiempo suficiente para que los devotos rindan a la Virgen su último homenaje.

COMIDAS
La fiesta del Cirio de Nazaré es considerada la Navidad del pueblo de Pará. Uno de sus grandes momentos es el almuerzo del Cirio. El domingo de la procesión, los hogares se llenan de platos típicos y se hace una convivencia que se traduce en un momento de fraternización de la familia paraense, con huéspedes y amigos.
También es cuando la rica gastronomía de Pará puede disfrutarse. Además de los típicos platos como el “pato no tucupi” y la exquisita “maniçoba”, se suma al menú del día, los frutos del mar, de la floresta, ríos y de las haciendas paraenses. Así como peces enormes como el pirarucu y el filhote, ofrecidos en asados enteros o hechos como guisos, las llamadas “moquecas”.
También se sirven filetes de carne de búfalo que provienen de la Isla de Marajó; camarones rosas y gris, patas de cangrejo, moluscos y “sernambis”, otra especie de molusco, originario de la Amazona Atlántica; además de tortugas de criadero y las sabrosas cremas y helados hechos con frutas regionales como cupuaçu, bacuri, murici, mango y ananá. En el aspecto culinario, el estado de Pará heredó del portugués el arte de los dulces y los combinó con frutas amazónicas para elaborar deliciosas tartas, bombones rellenos y muchas otras delicias de la región que el visitante no podrá olvidar. No le faltará tampoco la oportunidad de saborear una cerveza bien fría para mitigar el calor de Belém.
En la cocina típica de Pará la mandioca tiene un papel importante. Al ser procesada se extrae el “tucupi”- una especie de jugo amarillo – la harina “d´água” – con la que se acompañan los platillos principales – y el almidón que se llama “tapioca” y es usado en muchos platos regionales y en helados.

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